miércoles, julio 01, 2015

Una semana cualquiera en España



A colación de lo que comentaba en la anterior entrada, no hay más que mirar una semana normal el periódico. Resulta que el pasado día 10 de Junio, en el parlamento europeo se sometía a votación si se debatía el poco conocido, que no por ello menos peligroso, TTIP (Transatlatic Trade and Investment Partnership), un acuerdo a través del cual la ideología neoliberal encuentra su clímax reduciendo al mínimo las regulaciones e impuestos de las transacciones entre EE.UU. y Europa. En definitiva, una suerte de libre comercio entre las susodichas potencias. Y digo terrible porque dentro de las avanzadísimas negociaciones, las cuales se han llevado a espaldas de la población sin que supiéramos hasta hace bien poco siquiera que existían, se maneja la posibilidad de que un tribunal supra-nacional resuelva los posibles conflictos que amenacen los beneficios de las corporaciones: el ISDS (Investor-State Dispute Settlement). Por lo tanto, tal cual está planteado, ninguno de los gobiernos incluidos en el tratado tendría potestad de rechazar o recurrir una resolución del mismo. Aparte de la lógica pérdida de soberanía que ello supondría, nos quedamos expuestos a que unos jueces que no son elegidos públicamente resuelvan a favor de las compañías en los términos que maneja el dinero, independientemente que sea o no justo para la población. Un ejemplo: imaginémonos por un momento que, después de la aprobación del TTIP, la tristemente famosa compañía Monsanto decidiera recurrir la prohibición de comercialización de alimentos transgénicos en Europa (decir, por aclarar, que el TTIP per sé ya contempla una relajación de la legislación al respecto de la venta y producción de estos alimentos en Europa). Seguramente no ando demasiado desencaminado si aseguro que usted, lector, estará absoluta e irremediablemente en su contra, debido a que repite como un papagallo lo que la televisión difama o lo que otros grandes medios de difusión han mentido. Símplemente decirle que, si se informa un poco (sólo un poquito), lo único que encontrará detrás de la demonización de los transgénicos es pura ideología, superstición y absolutamente nada de pruebas punibles. Pero bueno, eso es objeto de otro cantar. Imaginémonos también que, en base a la pérdida de beneficios que ello le supone a la compañía, el ISDS resuelve a su favor y a partir de ese momento, encontraremos a nuestros amigos los transgénicos mejor representados en las estánterías de nuestros supermercados. Tremendamente fácil y sin posibilidad de que nuestro amigo Mariano pueda decir nada (¿lo haría a través de un televisor de plasma?). 
 

Así las cosas, volviendo a la votación en el Parlamento Europeo, nuestros amigos de la secta de la gaviota se opusieron en pleno a que el debate tuviera lugar. Como se dice en ciertos foros, el Partido Popular juega las cartas de la democracia únicamente cuando éstas están marcadas. Grave es igualmente lo sucedido con sus congéneres de la rosa. Aparte de votar la semana anterior a favor de una enmienda que no rechazaba explícitamente el arbitraje del ISDS, los 5 diputados que asistieron a la votación (de un total de 14) se abstuvieron, posponiendo definitivamente el debate (183 a favor, 181 en contra, 37 abstenciones). Para las mentes cuya capacidad de cálculo no se desarrolló convenientemente, únicamente con 3 diputados más que hubieran votado a favor, hubieramos tenido una exposición pública de tremendo engorro. En definitiva, es un gran logro para ese partido que supuestamente defiende unos ideales socialistas por y para la población, alcanzando cotas de cinismo poco antes vistas. 

Pero, ¿qué le vamos a hacer? Ellos se consideran a sí mismos el vehículo del cambio.... Siguiendo con el repaso de la actualidad tenemos el tradicional caso diario de corrupción del PP, que envuelve a la nueva flamante presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Ponemos en situación. Plaza Cristo Rey, nº7. Ahí se encuentra situado un solar propiedad de la Universidad Complutense de Madrid. Para aquellos que no lo asocien, traduzco: suelo público. En Febrero de 2013, se convoca a concurso la construcción y gestión por 50 años de un nuevo Colegio Mayor en dicho lugar. Para no aburrir con las cifras millonarias que se manejan, la empresa adjudicataria Castellana Management S.L. contrata a su vez a un promotor delegado para la construcción del edificio. Este promotor delegado es Rya Residencias, que está en propiedad de un tal Dionisio Ramos. Dicho personaje, que fue gerente de la Universidad Complutense entre 1999 y 2003 (¿A alguien no le viene a la cabeza automáticamente las palabras “Conflicto de intereses” y “Tráfico de Influencias”? ¿Cómo un ex-gestor de la Universidad puede siquiera optar a tal proyecto?), también hizo sus pinitos en la máquina de hacer dinero llamada Gürtel. Para hacer la historia un poco más corta, en uno de los papeles del impresentable personaje Francisco Correa figura el “Dioni” como comprador de acciones de una empresa de su propiedad. Sólamente para completar el paquete, el escolta de Eduardo Tamayo (sobran las presentaciones) le señaló como uno de los responsables de la seguridad del parlamentario tras el golpe de estado (más bien, golpe de “comunidad autónoma”). Una vez hechas las pertinentes descripciones, vamos a hacer un ejercicio práctico sencillo, del nivel de un niño de parvulario diría yo. Encuentre, amigo o enemigo lector, los nombres resaltados en negrita de este párrafo. Escríbalos juntos en una columna y escriba en otra el nombre de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Ahora, únalos con una flecha si es tan amable y tendrá ante sus ojos un esquema fidedigno de las amistades que la señora Cifuentes hace gala. ¿Y ésta es la persona que dirigirá la suerte de los Madrileños durante los próximos años? ¿Sómos los Madrileños (y no sólo ellos... no hay más que ver el resto de las comunidades y ayuntamientos) una suerte de Síndrome de Estocolmo? ¿Dónde se queda la calidad nuestra capacidad de elección? Yo se lo responderé con otra pregunta querido amigo: ¿Qué capacidad de elección? …. Yo no la veo por ninguna parte.

Por lo demás, me he propuesto, estimado visitante de mi modesto blog, escribir más a menudo y por lo tanto entradas más cortas. El problema es que si me pongo a hablar de la incrustación de la corrupción en la vida política de este país, se me quedan en el tintero otros asuntos igualmente graves que ocurrieron (como reza el título de esta entrada) en una semana cualquiera en España. Por resumir, qué podemos decir del penoso viaje del señor Felipe González a Venezuela en defensa de los derechos humanos. Fuera de la honorabilidad que ello conlleva, es imposible no hacer mención al cinismo del que hace gala. No nos olvidemos que el susodicho personaje fue responsable de su incumplimiento, cuando unos personajes que no merecen ser nombrados publicitaron de manera muy efectiva 3 simples letras bajo la tutela del señor González: GAL. Muchas compañías de márketing deberían estudiar el fenómeno para ver si pueden colocar tan exitosa en el mercado sus respectivos productos... Podría haber ido igualmente a China o a uno de los múltiples países Africanos en donde las dictaduras aún imperan a sus anchas.... pero eligió Venezuela en año electoral. Además,nunca había visto una covertura tan intensa por parte de los grandes medios de comunicación y de persuasión (como los denomina Vicenç Navarro) de un viaje de un expresidente a un país supuestamente insignificante de sudamérica... Parece ser que el Partido Socialista, ante la ausencia de argumentos, necesita recurrir a tristísimos artilugios. Igual que hablábamos hace un momento del Síndrome de Estocolmo, ahora podríamos acuñar uno nuevo (que la gaviota lleva padeciendo desde hace un tiempo, dicho sea de paso): el Síndrome Podemítico Sistémico.


También se podría describir ampliamente la profunda vergüenza ajena que me supuso enterarme que un debate sobre el fin de la banda terrorista ETA, en el cual se abordaron algunos de los importantes flecos pendientes del proceso de paz en el País Vasco y, por extensión, en España, no tuviera lugar en el Congreso de los Diputados de Madrid (o en alguna de las capitales vascas) y sí el pasado 11 de Junio en París. Para mayor vergüenza, la sede de nuestro poder legislativo se negó en rotundo a escuchar los testimonios de las víctimas un par de semanas antes y sobra decir quién tiene la potestad para impedir este tipo de eventos. Parece ser que aún hay quien se lamenta de que no se pueda usar nunca más el terrorismo como arma política arrojadiza y se justifica con el más que oportuno hallazgo unos días antes de un arsenal de armas y la detención de dos personas. Es un buen gesto para sellar la paz, ¿no?



Pero bueno, como he dicho, esta es sólo una semana cualquiera en España y parece que a su pueblo, los españoles, les parece estupendamente todo este tipo de indignantes espectáculos. En definitiva, colaboradores necesarios de toda la porquería que nos asola.

miércoles, junio 10, 2015

País de sordos, País de mudos



Efectivamente si algo caracteriza a España, es el ser un país que escuchar no escucha mucho y responder a lo que se pregunta (primera norma de respeto de todo buen Cristiano que se precie) no es moda. Bueno, exceptuando las altas esferas gubernamentales de los últimos años, donde el señor De Guindos y el señor Rajoy sólo escuchan a Ángela y asienten sin réplica. Por lo demás, se pueden esbozar múltiples situaciones para deleitarnos. Ante la rogativa al señor Montoro de la lista de los acogidos a la amnistía fiscal, la gestión de don José Luis reaparece de forma “ytumasista”. Cuando a nuestra Esperanza de todos los Madriles se le comenta que los granados están en flor, aparece un “tú eres ETA”. O cuando los televisores de plasma se publicitan en las ruedas de prensa del gobierno y... bueno, no hay escucha ni por supuesto respuesta del interlocutor. Vamos, que al final, la evolución darwiniana tiene el capricho de que la raza humana que habita en la Península Ibérica carezca de cuerdas vocales y tímpano.

En cualquier caso, lo peor de todo es que sindecir ni escuchar, echamos nuestro papelito en una urna y ¡uy! La mayoría absoluta más grande de toda la historia. O como el pasado día 24 de mayo, por el que la gaviota sigue sobrevolando nuestras comunidades y ayuntamientos a pesar de contar sólo con un ala. Incluso, sus compañeros de fatigas de la rosa aún mantienen un par de pétalos. Por mucho que se trate de justificar mediante la dificultad de acceso a la información por la carestía tecnológica digital existente en pueblos de la España profunda, o por la ausencia de más partidos en el espectro ideológico de la derecha (aceptando el marco político anglosajón), es inexplicable la cantidad de votos que unas organizaciones/mafias tan dañinas hoy para el pueblo español han conseguido en las pasadas elecciones. Al parecer, van a tener razón aquellos que decían que en política no sirve decir la verdad únicamente. No sirve demostrar con datos que el empleo no se ha creado, sino que se ha fragmentado. Es inútil repetir hasta la saciedad que se prometieron 3,5 millones de trabajos nuevos en una legislatura y 4 años después nos encontramos con 300.000 parados más según las últimas Encuestas de Población Activa. Es un gasto de saliva inútil gritar a los cuatro vientos que según el INE, la pobreza en España ha subido del 24% en 2008 al 28% en 2013 y el de pobreza severa del 3,5% en 2007 al 6,4% de la población total en 2012, mientras que los pobrecitos rescatados bancos vuelven a declarar millones de euros en beneficios. Mención aparte tienen los Gurtel, Bárcenas, caso ERE y Púnica... Pero bueno, no sé por qué me extraño si, sabiendo que el 1% de las personas más ricas de nuestro querido país posee tanto como el 70% de la población, todos los fines de semana nos sentamos delante de la televisión a seguir manteniendo los sueldos multimillonarios de unos jovencitos corriendo delante de un balón. Éstos son sólo unos pocos datos que están a disposición de cualquiera pero, de nuevo, el empirismo es una fe. Comienzo por lo tanto a plantearme seriamente que la capacidad intelectual o la madurez cognitiva de una parte importante de los españoles se encuentra bajo sospecha, siendo bastante sutil. No hay que ser demasiado inteligente para reconocer de manera simplista que, en los últimos años, el país ha entrado en una quiebra técnica sin precedentes afectando negativamente al nivel de vida de las personas, y que Partido Popular y Partido Socialista han sido los responsables de manejar las riendas. Por lo tanto, a la vista de los acontecimientos y dentro de una lógica demócratica sana, lo más lógico sería decir: “no voy a votar a ninguno de ellos”. Pero no. Más de un 50% de inconscientes votantes eligen a estas formaciones políticas, y seguro que dentro de unos pocos días estarán despotricando contra los mismos dirigentes que ellos mismos han elegido. No hay más que ver la esperpéntica situación de 2012, cuando se convocó una huelga general sólo 4 meses después de haber concedido una mayoría absoluta sin parangón al Partido Popular. No sin razón, pero bochornoso en cualquier caso.

Aceptémoslo. Esa es la marca España. País de sol, playa y corrupción porque su gente, y sólo su gente, así lo quiso. Dejémonos de tonterías del tipo “manzanas podridas hay en todas partes” y comencemos a reconocer la co-responsabilidad intrínseca y esencial del votante en la incrustación de la corrupción en nuestras instituciones. A pesar de que todo el mundo lo sabe y la todología encuentra en ello su apogeo, se sigue eligiendo a politicuchos sin moral alguna perpetuando un sistema gubernamental degenerado. En definitiva, un país de sordos y un país de mudos, aunque... ¡qué guapas están las infantas!

martes, diciembre 23, 2014

Alimentos biológicos.... Va a ser que no (II)



Voy a cambiar de tercio para comenzar con un punto que bajo mi punto de vista es a la par más importante y más grave. Hasta aquí, no hay más que un divertido show ecologista, sin base científica real que genera espectáculos circenses cuando pretenden justificar sus “principios” o creencias. Pero resulta que si a mí, como responsable general de la seguridad alimentaria de la UE, me presentan un papelucho como el de esta ley, no lo apruebo nunca porque nos describe un producto peligroso desde el punto de vista de la salud del consumidor. Directamente y sin matices. PELIGROSO. Algo que no es tolerable de ninguna manera. Empecemos con uno de los denominados “principios generales de la agricultura biológica” recogidos en el panfleto legal. Concretamente en el artículo 4:

The appropriate design and management of biological processes based on ecological systems using natural resources which are internal to the system by methods that (…) are based on risk assessment, and the use of precautionary and preventive measures, when appropriate” (Traducción: “El apropiado diseño y administración de procesos biológicos sustentados en sistemas ecológicos usando recursos naturales que son internos al sistema por métodos que (…) están basados en la valoración del riesgo, y la aplicación de medidas de precaución y preventivas cuando sea necesario”)  


Muy bonito, precioso, con fuerza. Excelente. Simplemente por precaución dejemos también de consumir por ejemplo mayonesa en verano por la salmonela, viajar en nuestros flamantes coches por la opción de sufrir un accidente o cocinar con aceite hirviendo por peligro de quemaduras. Si leyéramos los prospectos, no consumiríamos medicamentos cuando estuviéramos enfermos, no saldríamos a la calle en días de tormenta por si nos alcanza un rayo ni utilizaríamos el avión para irnos a nuestras idílicas vacaciones, no vaya a ser que se estrelle. Es más, sacrifiquemos a todos nuestras mascotas caninas, no vaya a ser que un día se les crucen los cables y muerdan a alguien. Con lo cual, empezamos mal. Bastante mal teniendo en cuenta que en función de la persona que esté rigiendo nuestros destinos desde un despacho en Bruselas, el principio de precaución puede justificar acciones totalmente opuestas entre sí.

Pero la cosa no se queda ahí y se torna poco después muy oscura:

(Artículo 14, apartado “e”) Disease shall be treated immediately to avoid suffering to the animal; chemically synthesized allopathic veterinary medicinal products including antibiotics may be used where necessary and under strict conditions, when the use of phytotherapeutic, homeopathic and other products is inappropriate (…).

Traducido: “La enfermedad será tratada inmediatamente para evitar el sufrimiento animal. Los productos alopáticos sintéticos de medicina veterinaria incluyendo antibióticos podrían ser utilizados cuando sea necesario y bajo unas estrictas condiciones, cuando el uso de productos fitoterapéuticos, homeopáticos u otros es inapropiado(…).


Espectacular… ¡esto es Disneyland! Nos están diciendo que autorizan la utilización de la homeopatía en el tratamiento de enfermedades veterinarias, concediéndole la condición de PRIMERA OPCIÓN frente a todos los medicamentos disponibles. Es decir, nuestro amigo ganadero tiene una vaca lechera o de carne con cualquier enfermedad y, para ver si mejora, le da una pildorita homeopática compuesta 100 % a base de nada. Luego, cuando el pobre animal se encuentre en fase terminal (a la que muy probablemente llegará si la dolencia es grave), le doy un antibiótico por motivos éticos (no vaya a ser que sufra) y porque soy biológico 100%. Así tenemos una vaca menos y una posible epidemia en ciernes por no haberla atajado a tiempo. Me rio yo de cómo fue la magnitud de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (enfermedad de las vacas locas, en su nombre más conocido) en los años 90, si todos los ganaderos ingleses hubieran sido biológicos a lo europeo del año 2007… Además, si tenemos que aplicar el principio de prevención, ¿por qué en esta ley algo frente a lo que no hay prueba alguna de su efectividad (por si todavía no te has dado cuenta, sigo hablando de la homeopatía) se promociona explícitamente? (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23163497, por poner un ejemplo reciente). Dejo la respuesta abierta a múltiples interpretaciones.


Aunque no sé por qué no me extraña, resulta que en España somos todavía más inteligentes que nuestros amigos europeos. En estas que hace unos meses se publica el reglamento español sobre agricultura biológica que acoge a la normativa europea. Más bien una actualización del que se publicó hace 2 años con este fin (Reglamento de Ejecución (UE) No 505/2012). Debido a un desafortunado e inesperado despiste, de esos que nunca pasan en la administración del estado, el funcionario de turno se olvidó de pasar al ordenador el punto referente a la homeopatía, con lo que ahora, algunos años después, se subsana el error… introduciendo la susodicha burrada. Este es mi país. Qué orgulloso estoy:  

(…)En la redacción modificada del artículo 24, apartado 2, del Reglamento (CE) no 889/2008, «los productos homeopáticos» se habían omitido por error. Dado que estos productos figuraban en dicha disposición antes de la modificación en virtud del Reglamento de Ejecución (UE) no 505/2012, es necesario volver a incluirlos. 

Por lo que evidentemente: 
 
En el artículo 24, el apartado 2 se sustituye por el siguiente texto: «2.Se dará preferencia para el tratamiento a los productos fitoterapéuticos y homeopáticos, a los oligoelementos y a los productos contemplados en el anexo V, parte 1, y en el anexo VI, parte 3, frente a los tratamientos veterinarios alopáticos de síntesis química o los antibióticos, siempre que aquellos tengan un efecto terapéutico eficaz para la especie animal de que se trate y para las dolencias para las que se prescribe el tratamiento.».

Es verdad. Se me olvidaba que si está suficientemente justificado, según el punto 22  (que analizamos en la anterior entrada) podemos introducir modificaciones excepcionales. Evidentemente, cómo vamos a dudar de ello, los “expertos” europeos (y posteriormente, los españoles), totalmente independientes y ajenos a presiones “lobbísticas”, ya han estudiado la abrumadora ausencia de efectividad de la homeopatía. Pero claro, debido a que según el principio de prevención del artículo 4, la homeopatía (es decir, la bolita de sacarosa y/o lactosa) no produce contraindicaciones (al menos, no más que respirar), podemos y debemos promocionar su uso frente a los peligrosos productos malignos que nos venden en las farmacias. Desde luego, cómo osé poner en tela de juicio la legalidad… 

Alguien podría decirme: “Bah, estás exagerando. Si algo así fuera tan perjudicial, se verían por ejemplo más alertas alimentarias y… bla, bla, bla”. Espera un segundo… ¡Anda! ¡Qué curioso! Resulta que si comparamos el modelo no biológico de producción con el que sí lo es, las alertas de este último son bastante más elevadas (y en muchos casos graves) en relación al volumen de venta/consumo de una y otra. De hecho, sin ir más lejos, todos tenemos todavía en mente el brote de síndrome urémico hemolítico de 2011 (la mal llamada “crisis del pepino” ya que no fue debida a los mismos) donde los fallecidos se contabilizaron por decenas (32 en total) y se registraron más de 3800 afectados en 16 países distintos a ambos lados del atlántico (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21696328). El principal foco fue unos brotes de soja germinados de una granja de cultivo biológico Alemana (http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/06/11/nutricion/1307804930.html).

Del mismo modo tengo que expresar mi preocupación ante los dos brotes de gripe aviar en granjas ecológicas holandesas de 2011 (http://es.reuters.com/article/topNews/idESMAE74B11220110512) y 2013 (http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/Revistas/pdf_NDE%2FNDE_2013_304.pdf) que afectaron a decenas de miles de gallinas. Más que nada, temo ante la posibilidad de que el avicultor 100% biológico trate de medicar con el placebo homeopático a las gallinas antes de declarar una alerta, que se contagie y nos transmita su tan preciado virus biológico.


Por si fuera poco, hay una especie de oscurantismo a la hora de encontrar una relación de las alertas alimentarias y la información acerca de las mismas en lo referente al mundo de la alimentación ecológica. Curiosamente, en el anuario del portal europeo para las alertas alimentarias (Food and Safety alerts -RASFF-) (http://ec.europa.eu/food/safety/rasff/index_en.htm) sólo podemos encontrar alguna referencia (http://ec.europa.eu/food/safety/rasff/docs/rasff_annual_report_2010_en.pdf), hasta edición del 2010 con lo que, entre otros, el “pepino español” y los pollos con gripe aviar anteriormente nombrados se ven ignorados en las sucesivas ediciones y se quedan tan anchos. A veces dan ganas de pensar mal con semejante chapuza de informe. ¿O es que no se consideran alertas? El siglo XXI quizá me despiste un poco…


En cualquier caso, en esa misma página web se puede acceder a un buscador, más que limitado en cuanto a detalles aunque más que suficiente para lo que pretendo mostrar, de los eventos alimentarios más significativos de los últimos años (https://webgate.ec.europa.eu/rasff-window/portal/). Con el fin de dar un formato, realicé una búsqueda a mediados de diciembre del 2014, introduciendo en el apartado “Subject” la palabra “organic” para obtener los eventos relacionados con la alimentación biológica o dejándolo vacío para obtener la totalidad de los eventos en Europa. Así mismo, fui apuntando la cantidad acontecida de cada grupo en función del tipo de peligro (menú desplegable “Hazard category”) y en dos periodos de tiempo (2002-2010 y 2011-2014, momento este último del comienzo del auge de la mesa 100% orgánica), obteniendo unos resultados más que interesantes a la par que preocupantes  (Figura 1). Si tenemos en cuenta que hoy por hoy la alimentación biológica europea no representa más que entre el 1,5 y el 2% del mercado alimentario total en Europa (http://www.organic-world.net)(Línea roja discontinua de la figura 1), me resulta difícil de imaginar que el porcentaje de los eventos alimentarios no sea, cuando menos, bastante semejante porcentualmente. Y en la mayor parte de los casos afortunadamente es así o inferior. Sin embargo, los sucesos relacionados con biotoxinas y contaminantes industriales en el periodo 2011-2014 representan un 7,07 y un 8,86 % del total, siendo además claramente superiores al porcentaje conjunto de los 8 años anteriores (2002-2010).

Figura 1. Porcentaje del número total de avisos o eventos relacionados con la alimentación biológica con respecto al total de los mismos (eje de ordenadas), divididos por categorías de peligros (eje de abscisas) y durante dos periodos distintos 2002-2010 (columnas grises) y 2011-2014 (columnas verdes). La línea roja horizontal truncada corresponde a la tasa de mercado europea de los productos biológicos. Como se puede observar, los eventos causados por biotoxinas y contaminantes industriales son mucho más numerosos de lo que correspondería por tasa de mercado (Fuente: RASFF portal, Diciembre 2014)

Es decir, que aquel producto que huye de la producción industrial definiendo a ésta como el diablo de la alimentación actual resulta que representa casi un 9% de las notificaciones por residuos industriales de toda Europa. Y todo por un módico precio de … ah! No espera. Que puede llegar a ser el doble de caro. Se me olvidaba. 


Figura 2. Porcentaje del número total de alertas alimentarias relacionados con la alimentación biológica con respecto al total de los mismos (eje de ordenadas), divididos por categorías de peligros (eje de abscisas) durante el periodo 2011-2014. La línea azul horizontal truncada corresponde a la tasa de mercado europea de los productos biológicos. Como se puede observar, las alertas por biotoxinas, contaminantes industriales, etiquetado, micotoxinas, curpos extraños y residuos de pesticidas son mucho más numerosos de lo que correspondería por tasa de mercado (Fuente: RASFF portal, Diciembre 2014)



Más aún, si acotamos un poco más y representamos únicamente el porcentaje de alertas alimentarias emitidas por la Unión Europea y no todas las notificaciones en general, obtenemos una imagen como la de la figura 2. Es preciso recordar que por alerta alimentaria entendemos “toda situación de emergencia relacionada con la detección en un alimento de un contaminante microbiológico o químico que represente un peligro para la salud de los consumidores". Fuerte, ¿no? Pues si excluimos el único caso de 10 con respecto al etiquetado incorrecto/incompleto/ausente, “Labelling absent/incomplete/incorrect (ya es mala suerte que de 10 casos en 4 años, uno sea de alimentos biológicos… y eso nos dé como resultado el 10% de las alertas), vemos que el dantesco escenario, lejos de suavizarse, se agrava. Las notificaciones por biotoxinas y por contaminantes industriales que antes destacábamos se traducen consecuentemente en un número de alertas por encima de lo esperado (3,03 y 5,45 % respectivamente) y algún que otro “invitado” de excepción aparece en la función, como las micotoxinas -Mycotoxins- (6,41%) y (oh! Qué casualidad!) residuos de pesticidas -Pesticide Residues- (4,3%). Expresándolo con otras palabras: un tipo de alimento que representa entre el 1,5 y el 2% del mercado absoluto, provoca un número de alertas alimentarias en torno a 2 veces superiores a lo esperado en concepto de pesticidas y residuos industriales, y hasta 3 veces superiores en cuanto a toxinas por hongos. Para completar el producto, lo aderezo todo con unos cuantos cuerpos extraños en su composición (Foreign Bodies, 4,13%), y terminamos promocionando unos alimentos biológicos totalmente libres de químicos. Ver para creer.


Se me ocurre una pregunta muy capciosa: ¿qué ha ocurrido en estos últimos 4 años para que la alimentación biológica presente semejantes cifras de inseguridad? Tenemos una respuesta bastante fácil: decir que la irrisoria normativa que estamos analizando entró en vigor en el año 2007, con lo que el resultado de la misma lo estamos padeciendo, parece ser, unos añitos después. ¿Y qué es lo que dice/hace la Unión Europea? Para darle una vuelta de tuerca más al asunto, es interesante destacar que, si por un solo instante de decadencia cognitiva que me llevara a los abismos de la incultura religioso-mística, la aceptara como una legalidad válida y consecuente, la UE alias nuestra nueva “mamá multinacional” de todos los europeos,  ¡seguiría incumpliendo sistemáticamente sus propios preceptos! Veamos lo que dice el REGLAMENTO (CE) No 178/2002 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 28 de enero de 2002 sobre la seguridad de los alimentos y de los piensos (http://europa.eu/legislation_summaries/consumer/consumer_information/f80501_es.htm#amendingact)(Cita textual de la versión en castellano):  
    Artículo 6
Análisis del riesgo
1.Con el fin de lograr el objetivo general de un nivel elevado de protección de la salud y la vida de las personas, la legislación alimentaria se basará en el análisis del riesgo, salvo que esto no convenga a las circunstancias o la naturaleza de la medida legislativa.
2. La determinación del riesgo se basará en las pruebas científicas disponibles y se efectuará de una manera independiente, objetiva y transparente.
3. Con objeto de alcanzar los objetivos generales de la legislación alimentaria establecidos en el artículo 5, la gestión del riesgo tendrá en cuenta los resultados de la determinación del riesgo y, en particular, los dictámenes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria mencionada en el artículo 22, el principio de cautela cuando sean pertinentes las condiciones mencionadas en el apartado 1 del artículo 7, así como otros factores relevantes para el tema de que se trate.
     Artículo 7
Principio de cautela
1. En circunstancias específicas, cuando, tras haber evaluado la información disponible, se observe la posibilidad de que haya efectos nocivos para la salud, pero siga existiendo incertidumbre científica, podrán adoptarse medidas provisionales de gestión del riesgo para asegurar el nivel elevado de protección de la salud por el que ha optado la Comunidad, en espera de disponer de información científica adicional que permita una determinación del riesgo más exhaustiva.

2. Las medidas adoptadas con arreglo al apartado 1 serán proporcionadas y no restringirán el comercio más de lo requerido para alcanzar el nivel elevado de protección de la salud por el que ha optado la Comunidad, teniendo en cuenta la viabilidad técnica y económica y otros factores considerados legítimos para el problema en cuestión. Estas medidas serán revisadas en un plazo de tiempo razonable, en función de la naturaleza del riesgo observado para la vida o la salud y del tipo de información científica necesaria para aclarar la incertidumbre y llevar a cabo una determinación del riesgo más exhaustiva.

Sobra decir que la información acerca de estas alertas las gestionan nuestros queridos eurocomisarios, las vuelcan en el portal RASFF y a vivir la vida. Ni un solo análisis de riesgo que se potencia con una doble moral a la hora de aplicar el tan dudoso éticamente principio de cautela: mientras que las cifras y las incoherencias invitarían a aplicar este postulado con la alimentación biológica en pos de conseguir una mejora de su calidad y seguridad, directamente hacemos todo lo contrario. Es decir, promocionamos hasta la saciedad esta comida para las clases sociales altas (comida de ricos, como he recalcado en varias ocasiones), de tal forma que las ganancias económicas se dupliquen con un producto cuando menos (y siendo muuuy positivo) tan malévolo, artificial e insostenible como los industriales “tradicionales”. Y por otro, para no cargarnos el chiringuito que hemos montado, aplicamos este mismo principio en otros alimentos como los transgénicos (GMOs), tan capaces de hacernos la competencia y con un enorme y apabullante contexto empírico que justifica con creces su seguridad. Esto último nos lleva a un menoscabo de la competitividad e independencia europea en cuanto a lo que la alimentación de vanguardia se refiere que, curiosamente, es uno de los incumplidos objetivos ideológicos de la alimentación biológica. Pero esto último es carne (no biológica) de otra entrada, con lo que hasta aquí extenderé mis reflexiones.

Nada más, como colofón terminaré diciendo que si en algún momento te interesas querido lector por la alimentación biológica, huye de las supuestas verdades reveladas por autodenominados gurús/impostores de lo natural que rodean tan frecuentemente lo orgánico, exige unos mínimos estándares de calidad por lo que compras y evita los abusivos precios que multinacionales como la Unión Europea trata de imponernos sin motivo alguno para el beneficio de ciertos grupos lobbísticos. Y por supuesto, come de todo pero equilibrado, haz deporte y lleva una vida activa, que eso te asegura una buena salud y sí que está demostrado científicamente.  




viernes, agosto 01, 2014

Alimentos biológicos.... Va a ser que no (I)


El comienzo de mi relato se puede situar en uno de los lugares que más frecuentemente visitamos en nuestra vida diaria. En realidad, a decir verdad, con una mínima capacidad de observación y de curiosidad, las situaciones más cotidianas pueden convertirse en verdaderos desafíos a la inteligencia humana. O más bien, verdaderas exposiciones de su negligencia conceptual.
          De hecho, estaba yo hace un tiempo haciendo la compra semanal en el supermercado de mi tierra de acogida y me encontré de frente con unas bonitas calabazas en un cestillo. Pensé en coger una para hacer una crema, a pesar de poco eficiente que resulta la cantidad de tiempo que “desperdicias” en separar la cáscara si lo relacionas con la pequeña cantidad de pulpa que obtienes a cambio. En cualquier caso, yo soy una persona de sabores y este se encuentra entre los que más estimo. Mientras que sostenía una de ellas tratando de identificar alguna indeseada señal de podredumbre, saltó a la vista una peculiar etiqueta pegada al rugoso relieve del fruto. La figura representada, totalmente en verde, se asemeja a una hoja de árbol cuyos bordes lo componen unas estrellas de color blanco. Para los que no estén familiarizados, decir que se trata del logotipo oficial utilizado por la Unión Europea para marcar los alimentos producidos en condiciones biológicas, ecológicas u orgánicas.


Siguiendo los instintos de la curiosidad, continué leyendo el etiquetado como normalmente hago con la inmensa mayoría de los productos que pasan por mis manos. Poco tardé en darme cuenta que algo de lo que ahí se estipulaba no cuadraba: “Procedencia: España”. Es decir, aquel alimento que teóricamente aboga por un cultivo sostenible, en armonía con el medio ambiente, ¿ha sido transportado por tierra, aire o mar más de 2000km hasta el lugar de venta? Quizá no me haya enterado de que los combustibles fósiles se han demostrado inocuos con la capa de ozono y el calentamiento global es una mera maniobra de marketing. La pregunta es: ¿cuán biológico es un producto si dentro de la cadena de producción (entre la que se incluye la distribución) se ha hecho uso de un vehículo con motor de explosión? Automáticamente, mis ojos se dirigieron al cestillo adyacente, con el mismo producto pero sin la tan afamada etiqueta verde. Esperable, aunque no por ello menos aberrante, mi bolsillo tenía que desembolsar casi el doble de precio por el simple hecho de una homologación que ya aparentemente carece de un mínimo de criterio.


Se me plantearon diversas dudas al respecto. La primera y la que más me cabrea, ¿me están llamando tonto y aun así piensan que no me voy a dar cuenta? Seguidamente, y con la mente un tanto más fría, ¿será posible que la UE, ese nuestro organismo rector que todo lo sabe y controla en Europa, puede ser tan chapucero como para autorizar un etiquetado contradictorio? Y por último, ¿es posible que tenga un concepto equivocado y extremista de lo que debería ser orgánico? Desgraciadamente, como veremos después, las respuestas a estas preguntas son sí, sí y no respectivamente.

De manera general, la producción biológica (tanto animal como vegetal) se podría definir como aquella que se realiza acorde con los principios de sostenibilidad con la naturaleza, es decir, preservando un alto grado de biodiversidad, conservando los recursos naturales y aplicando un elevado estándar de bienestar animal. Estas características están tomadas directamente de la normativa europea referente a la producción orgánica y su etiquetado (Council Regulation (EC) No 834/2007 of 28 June 2007 on organic production and labelling of organic products and repealing Regulation (EEC) No 2092/91), la cual marca las pautas a seguir por todos los países de la Unión Europea a la hora de comercializar dichos productos con el logotipo que describíamos previamente. La verdad es que, como muchas cosas sobre el papel, tenemos ante nosotros el tipo de producción que el ser humano como especie podría, bajo mi punto de vista, adoptar incondicionalmente como solución ante la perjudicial influencia del ser humano en algunos aspectos de nuestro medio ambiente. Pero aplicando aquel principio no escrito de “lo bueno, si breve, dos veces bueno” poco nos dura la ilusión de dicha introducción. Concretamente 8 parrafitos de la normativa, a partir de los cuales comienza un festín de necedades que desemboca indefectiblemente en un atracón de desaboría incultura. Pero toda ella orgánica, no nos olvidemos.
Cito textualmente el párrafo 9: Genetically modified organisms (GMOs) and products produced from or by GMOs are incompatible with the concept of organic production and consumers' perception of organic products...” Traducido, “Los Organismos Genéticamente Modificados (OGMs) y aquellos productos obtenidos a partir de o por OGMs son incompatibles con el concepto de la producción orgánica y la percepción del consumidor acerca de los productos orgánicos…”. Solamente ha faltado un “va por ustedes” (All for you, en Inglés) agitando el capote torero. Para empezar por el principio de los múltiples comentarios que se pueden hacer al respecto, me gustaría que alguien con un sano espíritu de crítica y una mente abierta fuera capaz de mostrarme un solo trabajo que, siguiendo unos altos estándares científicos, demuestre y concluya indefectiblemente que los OGMs (o alimentos transgénicos, palabra tan denostada últimamente por organismos de dudosa ética profesional) son perjudiciales tanto para el ser que los consuma como para el medio ambiente. Yo personalmente, que no tengo una mente abierta…. a las estupideces, no he sido capaz. Algunos siguen hablando del artículo retractado de Seralini, otros de multinacionales asesinas que quieren esclavizar a la humanidad. Algunos más originales, con el síndrome de nueva cuña denominado “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, citan como fuente de referencia oficial autorizada a su abuela o bisabuela (quienes recordemos tienen o tenían menor esperanza de vida que nosotros en la era transgénica) argumentando algo así como que los productos de entonces tenían más sabor (para gustos...) y eran mejores. En definitiva, palabrería barata que se engloba en la teoría “todológica” que explicaba en pasadas entradas del blog y en no pocas inspiraciones (o expiraciones…) “New age”. Desgraciadamente, suelen desembocar en extremismos insostenibles dese el punto de vista lógico, en las cuales las máximas aspiraciones de sus miembros son dar algún tipo de motivación a sus aburridas vidas a base de supersticiones pseudo-religiosas.

Siguiendo con el susodicho párrafo, decir que la segunda parte de la frase no tiene perdición… ¡toma en cuenta la percepción del consumidor acerca de los productos orgánicos! Independientemente de que esta sea o no correcta. En definitiva, de manera indirecta la manipulación de la opinión del consumidor se hace ley y toma un papel preponderante en la aplicación de la legalidad vigente. Para no parar de reírnos con semejante ridiculez, en el punto 13, cargándose de autoridad moral, se dice lo siguiente: (…) Additional fertilisers, soil conditioners and plant protection products should only be used if they are compatible with the objectives and principles of organic production. Traducido literalmente, “(…) fertilizantes adicionales, acondicionadores del suelo y productos para la protección de las plantas deberán ser utilizados sólo si son compatibles con los objetivos y principios de la producción orgánica”. ¡Qué bonito! Con fuerza y reafirmando su propuesta… he estado a punto de derramar una lagrimita… Como reflexión diré lo siguiente: ¿acaso los OGMs no cumplen tantas o más exigencias de la ley como los propios alimentos orgánicos? Que cada cual haga sus indagaciones y lo mismo nos llevamos alguna que otra sorpresa. Es más, si los transgénicos en general son tan malos como los pintan, y siguiendo el mismo principio de prohibición, ¿por qué los adalides de semejante ridiculez de normativa no dejan también de consumir, por ejemplo, ciertos medicamentos cuando están enfermos? Me muero de ganas de ver la cara de un diabético insulino-dependiente cuando un ecologista pro-orgánico le comente que van a prohibir su tratamiento por prejuicios acientíficos… Así pues, basándose en una gran y absoluta “nada” y en la opinabilidad (= “todología” en este caso) de la cuestión, en el punto 30 del citado documento oficial concluye que los OGMs no podrán ser etiquetados como orgánicos, ni podrán ser incluidos en dichos productos. Porque yo lo valgo, se podría añadir.  

Y ya que hablamos de tener en cuenta la percepción del consumidor, llegamos al punto 22:It is important to maintain consumer confidence in organic products. Exceptions from the requirements applicable to organic production should therefore be strictly limited to cases where the application of exceptional rules is deemed to be justified.En pocas palabras, “Es importante mantener la confianza del consumidor en los productos orgánicos. Excepciones a los requerimientos aplicables a la producción orgánica han de estar consecuentemente limitados a aquellos casos donde la aplicación de normas excepcionales se consideren justificadas”. Ay pillines… ahí os quería yo ver. Es decir, tenemos que promocionar a toda costa nuestro producto falso, no vaya a ser que nos descubran. A ver, a ver… mmm. ¿Cómo podemos dar entonces publicidad a los alimentos ecológicos? Bueno, no se me ocurre otra cosa que denostar a la malvada industria alimentaria, compuesta únicamente de gente sin escrúpulos y con la connivencia de unas autoridades que sistemáticamente falsean y ocultan los negativos datos de salubridad. ¡Sí! ¡Buena idea! Este montaje entonces es perfecto:
 
 

            Ah, no! Mejor este:



 
             Como ya dijo el ministro de propaganda Nazi, Joseph Goebbels Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”.
   


¡Esto es un chollo! A pesar de que lo que diga no sea cierto, puedo utilizar de pisapapeles la ley española acerca de la publicidad engañosa (Reglamento de información alimentaria al consumidor (1169/2011), de aplicación a la publicidad. Art. 7, Prácticas informativas leales) sin represalias y, encima, ¡me beneficio de ello! Dónde hay que firmar…
 
   Pero bueno, no todo hay que hacerlo en negativo. Hay que revestirlo todo de un halo moderno y neo-guay:





Además, como bien se ve en la imagen, dentro de nuestra impunidad dialéctica, podemos mentir un poco más y decimos que todo se ha hecho sin químicos.
¡Sí señor! Relacionado con ello, seguramente lo que más se oye es que no se han utilizado pesticidas, esos productos sintéticos que lo único que hacen es intoxicar nuestra alimentación de manera lenta pero segura. “Killing me softly” como dice la canción. Pero entonces, ¿por qué los propios organismos oficiales generan anexos con, precisamente, pesticidas autorizados? ¿No habíamos quedado que la química es mala y lo natural es bueno? No, no, no… pero un momento. Si en el colegio a mí me enseñaron que todo en esta vida es química. ¿Hay dos tipos de química? ¿Una buena y otra mala? No entiendo nada. Además, no puedo menos que fijarme en sustancias de esa lista como el cobre (inmensamente natural en su origen pero tremendamente tóxico a ciertas concentraciones) utilizado como anti-fúngico en plantaciones vinícolas ecológicas (Caldo Bordelés). Lejos de ser biodegradable, se acumula en el suelo (Enlace 1 y Enlace 2) y, por consiguiente, en la planta que crezca en él, configurando una vía de acceso y toxicidad a nuestro organismo. Además, la acumulación afecta a las especies que viven en dicho suelo, como las lombrices de tierra, generando una menor biodiversidad en torno al cultivo supuestamente biológico. Paradójico, ¿no? (Aclaración: estos enlaces no contienen declaraciones juradas de ecologistas “todológicos” ni “websites” ecolo-maliciosas).
Por poner otro ejemplo, en esa lista de pesticidas y químicos autorizados en agricultura orgánica tenemos al microorganismo Bacillus thurigensis, el cual produce una proteína insecticida (Proteína Bt) que protege al cultivo de incómodos comensales. Decir que, curiosamente, algunas variedades transgénicas (OGMs) llamadas “Bt”, contienen el gen que produce dicha proteína por lo que no necesitaríamos utilizar ningún plaguicida extra (a no ser que hayan aparecido previamente plagas resistentes en la zona). Con lo que 1) Los cultivos  de la zona se beneficiarían de la disminución de los insectos perjudiciales por el “efecto halo” y 2) ahorras dinero derivado de la compra de dicho insecticida, fumigación y huella ecológica de dicho proceso. ¿Es entonces ecológico, orgánico o biológico un OGM Bt? ¿Estamos aplicando una doble moral cargada de obcecaciones y sinrazones. 
Si seguimos hablando un poquito de los insecticidas en el mundo de lo orgánico (que evidentemente -¿cómo íbamos a dudarlo?- no son ni químicos ni pesticidas, al ser un producto autorizado para la agricultura ecológica), nos encontramos con un asunto cuando menos curioso. Es más, en pos de preservar la biodiversidad (uno de los grandes principios de nuestra bio-religión), utilizamos un producto, el Espinosad, cuya principal característica es que es sumamente inespecífico. Es decir, nos cargamos seguro la plaga que nos destroza el cultivo. Pero también a toda la biodiversidad de insectos alrededor del mismo que no tiene culpa de nada…. Aaaahhh, ya entiendo…. ¡viva la biodiversidad! Si yo fuera tan falaz como esta ley que estamos analizando y sus cínicos valedores, podría dedicar mi vida a desprestigiar la producción biológica, participando al  divertido juego de establecer relaciones causa-efecto insostenibles y sin fundamento alguno. Con el fin de hacerlo fácil, potente y de actualidad, utilizaré una noticia reciente sobre la reducción grave de la población mundial de abejas. Fuera ya de que si Obama hace esto o que si los científicos se preocupan (qué más nos da, si nuestro propósito es otro), elaboro este titular: El uso de insecticidas inespecíficos en la agricultura ecológica (Espinosad) es una de las causas importantes de la extinción progresiva de la abeja (Apis mellifera). Lo publico en mi blog anti-ecologista y me dedico a darlo publicidad. Fuente: ninguna. Datos: ninguno. Simplemente publícalo, que nadie va a corroborar la (espero) insostenible afirmación. Y este es, señoras y señores, el sistema de marketing que nuestra ley biológica avala.
También podríamos comentar algo acerca del otros elementos de ese listado, como el aluminio y el azufre, ya que se intentan justificar su uso en agricultura biológica diciendo que son elementos absolutamente incorruptos y naturales al proceder casi directamente de las minas o yacimientos. Estupendo. Como todo lo natural es bueno, usemos entonces también el uranio y el plutonio, productos altamente naturales. Saltan a la vista igualmente algunos compuestos más complejos, como los piretroides, el jabón potásico, aceite de parafina, … que fuera ya de la discusión acerca de su toxicidad o no toxicidad (hasta el agua puede ser tóxica si te bebes 15 litros al día), después de tanta publicidad engañosa no me queda claro si son químicos o no. Creo que debo de regresar al colegio, a la vista de mi tremenda confusión y/o desinformación.  
Paradójicamente, alguno de esos químicos sintéticos que las malignas compañías multinacionales comercializan a modo de pesticidas, son bastante más biodegradables que muchos de los supuestamente “no químicos” biológicos, al tiempo que menos tóxicos. Se puede poner el ejemplo del glifosato, herbicida frente al cual alguna de las variedades transgénicas es resistente. Este elemento se ha demonizado desde diversos lobbies ecologistas argumentando una supuesta toxicidad necesariamente mortal. Es algo muy curioso, ya que los estudios de toxicidad nos dicen que es en torno a 10 veces menos tóxico que la cafeína o la aspirina y, que yo sepa, estos mismos señores no tienen ningún reparo al cafecito de media mañana ni al medicamento de la gigante multinacional alemana cuando les duele la cabeza. Para apoyar su afirmación, casi siempre se basan en un estudio donde se le inyecta glifosato al embrión de una rana o de un pollo, produciendo malformaciones… y digo yo. Evidentemente. El embrión es un sistema tremendamente delicado, al cual mínimas alteraciones le suponen grandes consecuencias. Imaginémonos si le inyectamos directamente, no ya glifosato, sino…. algo. Un poquito de leche caliente con miel, una manzanilla o un batido de vainilla (pero todos ecológicos por respeto al medio ambiente). En todos los casos observaremos al menos tantas (o más) consecuencias como con el glifosato. Así que, moraleja, basándonos en las irrisorias condiciones experimentales planteadas en la publicación, que los futuros padres se abstengan de inyectar un caldo de verduras transgénicas resistentes a glifosato en el útero para evitar malformaciones. Funciona al 100%.
 
Volviendo a la desafortunada realidad (es decir, al punto 22 con el que comenzó todo el razonamiento tóxico de antes), hay que seguir encubriendo el lado oscuro de esta ley y, como hemos dicho antes, vamos a presentarnos como los salvadores de la humanidad. Espera, espera. Alguien podría decir que me estoy pasando. Por lo menos, en este punto que tratamos, se deja abierta la posibilidad de introducir nuevas consideraciones dentro de la agricultura biológica basándose en… a ver… ¿cómo las llamaba? Ah sí. Evidencias... ya… pero… entonces me pregunto yo: si hasta ahora se encuentra ampliamente justificada la seguridad (y en muchos casos las ventajas) del cultivo y consumo de OGMs, ¿por qué se prohíben explícitamente? ¿O es que debido a mi falta de compresión lectora y el uso de un idioma que no es el mío he traducido el artículo erróneamente? ¿Es posible que quizá únicamente se tenga que atender la opinión de un público mal informado (al que no olvidemos hay que someterse obligatoriamente según el párrafo 9), y no a razones científicas objetivas y suficientemente contrastadas? Y lo que más me intriga, si nos ponemos en un supuesto (bastante remoto a tenor de la imbecilidad humana) de que, por poner un ejemplo, se aprueba el uso de OGMs en agricultura biológica ¿es posible que los beneficiarios de esta manipulación se queden sin el chiringuito de vender una farsa a un precio desorbitado? La verdad es que la lectura del antiguo testamento y esta ley no difiere mucho. Y como tal, no es de extrañar que los extremistas bio-religiosos dejaran de consumir dicho producto si tal eventualidad tuviera lugar. Pero voy a dejar de especular, que para eso ya tenemos a las organizaciones pro-bio, pro-vida, pro-…creo que me estoy liando…
 
Continuando con nuestra lectura del comic, si nos vamos al punto 32, por fin llegamos a algo relacionado con las importaciones y exportaciones de, por ejemplo, la calabaza con la que comenzaba esta entrada. Realmente aquí (al igual que en el resto del documento) no se especifica nada acerca de su regulación, pero evidentemente legalizan un transporte de mercancías calificado como biológico, orgánico o ecológico. Pero lo más bochornoso viene después: “It might in some cases appear disproportionate to apply notification and control requirements to certain types of retail operators, such as those who sell products directly to the final consumer or user. It is therefore appropriate to allow Member States to exempt such operators from these requirements ()”. (Traducción aproximada: Puede resultar en algunos casos desproporcionado el aplicar los requerimientos de notificación y control a ciertos tipos de operadores minoristas, como aquellos que venden directamente al consumidor o usuario final. Es por lo tanto apropiado el permitir a los Estados Miembros el eximir a dichos operadores de estos requerimientos.). Pero, ¿no es uno de los mayores principios de este tipo de producción el cultivo y consumo de proximidad? Y si, debido a esa exención fiscal de ciertos distribuidores, resulta que hacen uso de prácticas insalubres para el medio ambiente o utilizan vehículos altamente contaminantes, ¿sigue siendo biológico el producto que llega la supermercado? Además, por si no queríamos más, nos deleitan con una agradable sobremesa. En el punto 33 hacen mención a importaciones de alimentos biológicos desde fuera de la Unión Europea (!!!!???), los cuales, si han sido producidos bajo el amparo de esta incoherencia suma que nos presentan en forma de ley, se autorizan con el sellito verde  europeo de ecológico (nos da igual la distribución, o lo que es lo mismo, que crucen un océano entero en barco, por ejemplo). La verdad es que ya casi me da vergüenza a estas alturas seguir indagando, porque rascando un poco más en cualquier aspecto de la ley, descubres negligencias por todos lados. Y las importaciones no iban a ser menos. De hecho, una auditoría realizada en 2012 a todos los países miembros de la UE acerca de los alimentos biológicos concluyó entre otras cosas:
 
·         Los informes presentados a la comisión de control son a todas luces insuficientes e incompletos.
·         Existen dificultades en la trazabilidad de los alimentos.
·         Los controles a la importación de alimentos biológicos son insuficientes.
·         Falta de fiabilidad para constatar que dichas importaciones aceptadas cumplen las condiciones.
·         No pueden garantizar que los operadores de alimentos biológicos hayan sido auditados una vez al año.
 
 Que cada uno saque su reflexión que yo me agoto. Pero independientemente de estas consideraciones, de nuevo nos venden un poquito de humo, gritan una supuesta verdad revelada como un Jesucristo del siglo XXI y nos incrementan bochornosamente el precio delante de nuestras narices.
 
Hasta aquí la primera parte de mi escrito acerca de la agricultura ecológica. Espero que la broma que he expuesto le haya gustado y le apetezca enterarse un poco más de otros aspectos del timo de lo biológico. La segunda parte está en camino con más y más emocionantes incoherencias como nunca antes se hubo visto.
 
 (Próximamente en los mejores cines)